La construcción del problema de investigación – Notas metodológicas

Numerosos alumnos de Tesis o de último año de Licenciaturas en disciplinas de las Ciencias Sociales (Sociología, Historia, Antropología y Ciencia Política) de universidades de México, Colombia y Peru me han solicitado colaboración en resolver el “problema de definir el problema de investigación”.

No deja de ser paradójico que definir un problema sea un problema.

Uno de los nudos principales de la elaboración de tesis y memorias universitarias consiste precisamente en la dificultad para encontrar, circunscribir, delimitar y establecer cuál es el problema a investigar.   Los estudiantes chocan con frecuencia con esta dificultad metodológica y procedimental y se enfrentan a las complejidades de avanzar en una investigación en que el objeto a investigar no está bien definido.

Si utilizáramos la metáfora de la construcción para entender el proceso de investigación desde las ciencias sociales, podría decirse que la definición del problema de investigación es el ladrillo fundamental de las bases del edificio.

Este manual ofrece un conjunto de recomendaciones para la elaboración de un problema de investigación.

Leas y descargue aquí el manual:

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Escríbanos sus comentarios y consultas en el formulario de contacto adjunto.

 

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Estrategias de intervención institucional

Nos planteamos la tarea teórica y conceptual de la intervención y en particular de la intervención institucional.

Las ciencias sociales abordan la cuestión de la intervención como un conjunto de herramientas aplicadas con un fin normativo e instrumental: el de contribuir positivamente al perfeccionamiento de una institución u organización en vistas de una mayor efectividad y eficiencia.   El conocimiento de las condiciones en las que opera una organización, su grado de inserción e interacción con el entorno del que forma parte y los niveles de imagen corporativa que se presentan fuera de la entidad, constituyen datos sociológicos y psicosociales de importancia para pensar en su proyección futura.

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Toda intervención debe ser pensada desde una lógica temporal, es decir, asumiendo la linealidad del tiempo “pasado-presente-futuro” como una concatenación cronológica de decisiones, acciones y reacciones, como una causalidad compleja de acciones y reacciones consecutivas, donde las decisiones adoptadas en el pasado y en el presente, impactan sobre la organización en el momento actual y en el futuro.

Si no fuera un campo de conocimientos y de prácticas, perderíamos de vista una cuestión central de la intervención y de su proceso de aplicación: el hecho de que, en definitiva, cuando hablamos de intervenir instituciones, estamos hablando de personas, de individuos, de grupos de personas que actúan y desempeñan funciones dentro de un determinado campo organizacional y de un marco normativo.

Ponemos a las personas a trabajar, a actuar, a desempeñar funciones y tareas y después intervenimos la organización para conocer cómo trabajan, cómo actúan, cómo operan, como piensan y cómo perciben las tareas que realizan y la organización dentro de la cual actúan.

La intervención es un constructo conceptual y metodológico, y a la vez, un dispositivo organizacional para conocer el “estado del arte” de una organización y sus condiciones de funcionamiento para hacer frente a los desafíos de una sociedad moderna.

De esta manera evitamos caer en la tentación simplista de que la intervención va a resolver problemas subyacentes en el funcionamiento o la estructura organizacional; si adoptáramos la metáfora sanitaria o médica, diríamos que la intervención es una vacuna que va a activar y poner en evidencia los elementos patógenos que afectan al “paciente” y respecto de los cuales deberán adoptarse medidas sanitarias que contribuyan a su mejoría.

Intervenir es ingresar, mirar, observar, recoger.

Intervenir es introducir un “elemento extraño” dentro de una organización, empresa, institución o servicio a fin de conocer su funcionamiento y con la finalidad más o menos explícita de hacer más eficaz y eficiente, dinámica e innovadora su gestión.

No existe un solo modelo teórico y metodológico de intervención, sino que una profusión, cada uno de los cuales responde a una lógica teórica, a un paradigma conceptual y a un repertorio de procedimientos y técnicas más o menos validadas.  Existen a lo menos el modelo de investigación- acción; sistémico socio-técnico; de desarrollo organizacional; de contingencia estructural; de aprendizaje organizacional; de intervención estratégica; identitario-cultural; accionalista; socio-analítico y el modelo clínico-analítico.

Entendemos que la intervención es un campo de conocimientos y de prácticas, que opera como un punto de intersección entre la teoría proveniente de distintas disciplinas y ciencias, y las prácticas metodológicas diseñadas e instaladas en algún aspecto de la realidad social. De allí el carácter multidisciplinario en el que opera la intervención: aun cuando cada ciencia de lo social tiene sus propias estrategias y métodos de intervención, éstas pueden abrir la ventana a otras disciplinas.

En la intervención se pone en tensión, además, la oposición “individuo-sociedad”, entre lo individual y lo social: en la intervención podemos medir e identificar los grados de inserción e integración del individuo en la sociedad (es decir, el enfoque psicológico); como también cómo la sociedad integra o no a los individuos (el enfoque sociológico).

Se trata de un campo de saberes dentro del cual se entrecruzan aportes, categorías de análisis y perspectivas intelectuales provenientes de distintas disciplinas de las ciencias sociales, en particular de la Sociología, la Psicología Social y la Sociología de las Organizaciones y la Ciencia Política.

Este ensayo tiene por objeto presentar un conjunto de conceptos metodológicos para el diseño de una estrategia de intervención institucional en la forma de un manual operacional.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas –Magallanes, junio de 2010.

Este material fue actualizado en octubre de 2016 para fines pedagógicos.

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Lea y descargue aquí el ensayo:

ESTRATEGIA INTERVENCION INSTITUCIONAL MANUAL

El proyecto de investigación – Esquema para el diseño metodológico

GUÍA DE TESIS

El plan o proyecto de investigación -dentro del proceso de elaboración de una Tesis, Memoria o Tesina de educación superior- puede definirse como  “el conjunto ordenado de pasos metodológicos y procedimentales destinados a recolectar, procesar y analizar la información de campo necesaria para producir nuevos conocimientos”.  Aquí se presenta una descripción ordenada de cada uno de estos pasos, como ilustración para alumnos tesistas que se encuentran en la etapa inicial de la construcción de su objeto de investigación.

El plan o proyecto de investigación se realiza en tres pasos, a saber:

a)  la fase preparatoria de la investigación;

b) la fase de pre-encuesta o pre-test; y

c) la fase de levantamiento y procesamiento de la información.

LA FASE PREPARATORIA DE LA INVESTIGACIÓN

Esta etapa corresponde al trabajo de elaboración del marco formal y teórico de la investigación, la que no implica en general trabajo de campo ni contacto con el terreno de investigación.

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Características de la oferta y la demanda turísticas – Esquema de clases

Este es un Esquema de Clases para la asignatura de Industria del Turismo en la carrera de Administración de Empresas Turísticas,  elaborado en 2003 y que nos ha sido solicitado frecuentemente por estudiantes, docentes y tesistas de distintos países de América Latina, América del Norte y España.

Lea y descargue aquí el Esquema de Clases en su versión original.

CARACTERISTICAS DE LA OFERTA Y LA DEMANDA TURISTICAS 

La ciencia, el método y las técnicas de investigación

Esa mañana entré lleno de curiosidad a la solemne Biblioteca de la Universidad de la Sorbonne en Paris y le pregunté a la bibliotecaria: ¨tienen ustedes y dónde puedo encontrar material de historia de la Patagonia?¨  a lo que ella me contestó: ¨si tenemos, pero dígame qué anda buscando…¨

Pensé un instante y le respondí: ¨busco material sobre la historia de la Patagonia durante el siglo XIX…¨ a lo que ella contestó serenamente:  ¨si tenemos, pero dígame por favor, qué anda buscando…? ¨

Algo turbado me quedé en silencio pensando y le volví a preguntar: ¨quisiera encontrar material de historia económica de la Patagonia durante el siglo XIX…¨  y la respuesta de la bibliotecaria fue calmada y precisa:  ¨si tenemos material de historia económica de la Patagonia en el siglo XIX, pero, señor, dígame por favor qué anda buscando…¨

Ya en estado de incomodidad intenté precisar mi demanda diciéndole: ¨busco materiales de historia económica de la Patagonia chilena durante el siglo XIX y especialmente sobre la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego y sus estancias…¨

La bibliotecaria, sin que se le mueva un músculo de su rostro me contestó en tono tranquilo. ¨si señor, tenemos de ese material, pero en esta Biblioteca deben haber a lo menos unos 350.000 títulos sobre la Patagonia, en francés, en inglés, en aleman, en portugues, en italiano y en español…de manera que le solicito me diga exactamente qué es lo que anda buscando…¨

Esta vergonzante anécdota que me tocó vivir, me permite introducir esta reflexión sobre la búsqueda que deben hacer los estudiantes  y los investigadores y la necesidad que tienen de abordar la metodología de la investigación.

Cuando el lector o el investigador se internan en el campo de la Metodología de la Investigación, fácilmente percibe que se ha internado en un bosque frondoso, donde no puede distinguir arbustos de arboles, ni puede encontrar orientaciones que le permitan encontrar lo que busca.

No está demás consignar aquí una frase extraída del sentido común de un académico en la Universidad que lanzó un día en clases: ¨para saber buscar, debemos saber primero qué andamos buscando¨….

El estudiante universitario, incluso aquel que se encuentra en los semestres finales de su carrera, sabe muy bien que si no ha recibido una buena formación en Metodología de la Investigación o si esta asignatura se ha limitado a teorizar sobre las grandes escuelas de la ciencia, se arriesga a andar buscando sin saber lo que anda buscando y, lo que es más decepcionante, sin saber cómo buscar.

En el lenguaje a veces sofisticado de los investigadores y de los ¨metodologistas¨ (si no existe esa palabra, entonces la acabo de inventar…), el método es un concepto particularmente elástico que puede ser definido de modos diferentes e interpretado de distintas maneras.

LOS HECHOS SON COMO LAS PIEDRAS: DUROS Y FRÍOS.

El método, desde una optica general y acaso filosófica, es el conjunto de operaciones intelectuales por medio de las cuales una disciplina busca alcanzar la verdad, al tiempo que demostrarlas y verificarlas.   Se trata entonces aquí, de un procedimiento lógico, inherente a toda investigación científica y que permite considerarlo como un conjunto de reglas, independientes de toda investigación y de todo contenido particular, pero que apunta a formular y generar procesos y formas de razonamiento y de percepción que permiten hacer accesible la realidad a investigar.

La realidad es nuestro punto de partida para la investigación, y el método se constituye en la aproximación que va a hacerse para conocer esa realidad.   Los hechos son el material fundamental desde el cual realizamos la investigación y antes de aplicar alguna técnica sobre esa piedra fría y dura de los hechos, debemos planificar y decidir qué queremos hacer con la piedra, para qué la recogimos, de qué nos sirve, qué reglas aplicaremos para intervenir esa piedra.  Ese es el método.

Estas reglas definen la posición y la dirección de nuestra razón, frente al objeto de la investigación.

Si asemejáramos la investigación científica al proceso de construcción de un edificio, diríamos que el método son los planos de la construcción y las técnicas de investigación son la caja de herramientas para ejecutar la construcción.

Un segundo enfoque aborda al método como una actitud del investigador respecto del objeto de la investigación. Así, el método dicta un conjunto de maneras concretas de diseñar y de organizar la investigación.  Todos los métodos se aproximan de un modo diferente al objeto de investigación.

Una tercera manera de entender el método, es el que lo entiende como una tentativa de explicación, como un esquema explicativo de diferentes niveles de profundidad de la investigación.  

Finalmente el método desde la perspectiva de una disciplina científica en particular, se puede definir como una manera de proceder.  El método histórico es diferente del método sociológico, solo por dar dos ejemplos.   Pero en todo caso, aquí el método no puede confundirse con la teoría: por una parte, la teoría se refiere al qué de un objeto de investigación, mientras que el método se refiere al cómo de la investigación. 

LA CAJA DE HERRAMIENTAS.

A un nivel más operacional de la investigación se encuentran las técnicas.

Una entrevista en profundidad, un focus group o un cuestionario dentro de una encuesta, no son métodos de la investigación, son técnicas para la recolección de datos dentro de una investigación.  

Aún así reconocemos que la elección y la aplicación de una técnica de recolección de datos, tiene sus propias reglas metodológicas y sus propias exigencias de procedimiento: ya sabemos que una encuesta (el método), puede resultar con datos distorsionados e inexactos, porque el cuestionario y la muestra (que son técnicas), fueron mal formulados, mal construidos o mal aplicados.  Extremando el ejemplo, una pregunta mal formulada dentro del cuestionario en una encuesta, puede distorsionar todo el resultado de la encuesta.  Es como el tornillo mal apretado dentro del mecanismo de funcionamiento de la turbina de un avión: a la larga, ante el intenso uso de la turbina, ese ínfimo tornillo puede ocasionar un desastre aéreo.

La caja de herramientas de las técnicas no define qué andamos investigando, sino solo nos proporcionan procedimientos  operacionales rigurosos, definidos, transmisibles, susceptibles de ser aplicados y replicados una y otra vez en las mismas condiciones, y que se adaptan estrictamente al tipo de problema que investigamos.

No podemos investigar un hecho histórico con un método terapéutico, así como la entrevista en profundidad (propia de las Ciencias Sociales) no nos sirve para la técnica operatoria que utilizará el médico en el quirófano.

El método se sitúa en el plano de los objetivos y del enfoque de la investigación, mientras que la técnica de investigación se sitúa en el plano de los hechos a investigar.

Manuel Luis Rodríguez U. 

 

Como definir un problema de investigación

Materiales para la asignatura de Metodología de la Investigación del Plan de Continuidad de las carreras de Contador Auditor y de Ingeniería Comercial:

https://aulasvirtuales.wordpress.com/2010/06/05/como-definir-un-problema-de-investigacion/

Introducción general a la Metodología de la Investigación

La Metodología de la Investigación se considera y se define como la disciplina que elabora, sistematiza y evalúa el conjunto del aparato técnico procedimental del que dispone la Ciencia, para la búsqueda de datos y la construcción del conocimiento científico.  La Metodología consiste entonces en un conjunto más o menos coherente y racional de técnicas y procedimientos cuyo propósito fundamental apunta a implementar procesos de recolección, clasificación y validación de datos y experiencias provenientes de la realidad, y a partir de los cuales pueda construirse el conocimiento científico.

La metodología surge a medida que las ciencias van desarrollándose, de donde se desprende que el conocimiento metodológico, el aprendizaje y experiencia de las técnicas opera como un proceso contínuo, gradual y progresivo en el que el saber se construye y el modo de adquirirlo se configura con el paso de la experiencia.

Los aspectos generales que se tratan en este esquema de clases son los siguientes:

1.-  El proceso de la investigación científica.

2.-  Conceptos científicos.

3.-  Formulación de problemas.

4.- Tipos de investigación.

5.-  Marco teórico.

6.-  Hipótesis.

7.- Diseño de la investigación.

8.- Medición en la ciencia.

9.- Métodos de recolección de datos.

10.- Análisis e interpretación de los datos.

11.- Aspectos formales.

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Metodología de la Investigación de Hernández Sampieri: un clásico de la academia

El libro METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN de Roberto Hernández Sampieri, Carlos Fernández y Pilar Baptista, es un clásico en las universidades y centros de estudio e investigación de América Latina.

Presentamos aquí para descargar la versión PDF de este libro:

METODOLOGIA INVESTIGACION HERNANDEZ SAMPIERI LUCIO

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Los pasos metodológicos de la técnica DELPHI

 

  1. 1.      Diseño de la muestra o panel de expertos.
  2. 2.    Fijación del horizonte de investigación.
  3. 3.     Diseño del instrumento de recolección de datos (cuestionario estructurado y autoadministrado).
  4. 4.    Envío de cuestionarios en forma anónima.
  5. 5.    Recepción de una primera serie de respuestas.
  6. 6.    Diseño de una primera matriz de respuestas cruzadas.
  7. 7.     Envío de la matriz a todo el panel de expertos que respondieron, para una primera revisión.
  8. 8.    Recepción segunda serie de respuestas.
  9. 9.    Matriz final de respuestas.

10.Diseño de una imagen de futuro plausible con respuestas recibidas.

Contribuciones para una historia de las Ciencias Sociales

La historia de las ciencias sociales tiene sus raíces en la filosofía antigua. En la historia antigua, no existía diferencia entre las matemáticas y el estudio de la historia, la poesía o la política. Durante la Edad Media, la civilización islámica hizo importantes contribuciones a las ciencias sociales. Esta unidad de ciencia como restos descriptivos y razonamiento deductivo de axiomas y premisas para la investigación que crearon un marco científico fiable.

La Ilustración produjo una revolución con la entonces denominada “filosofía natural“, con la que se modificó el marco básico por el cual los individuos entendían lo que era “científico”. En algunos sectores de la intelectualidad europea, el avance creciente de los estudios matemáticos presumía una realidad independiente del observador y que funcionaba por sus propias normas. Puede afirmarse que las ciencias sociales -tal como las entendemos y aplicamos en el presente- provienen de la filosofía moral de la época y estuvieron influenciadas por la Era de las revoluciones, tales como la Revolución industrial y la Revolución francesa.

Las ciencias sociales son herederas de la modernidad.

Las ciencias sociales desarrolladas a partir de las ciencias (experimentales y aplicadas) o el conocimiento de base sistemático o prácticas prescriptivas, relaciones con el progreso social de un grupo de entidades interactuantes.[2] [3]

Los inicios de las ciencias sociales en el siglo XVIII están reflejados en la Enciclopedia de Diderot, con artículos de Rousseau y otros enciclopedistas. El crecimiento de las ciencias sociales también fue mostrado en otras enciclopedias especializadas. En el período moderno, el término “ciencias sociales” fue inicialmente utilizada como un campo conceptual distinto.[4] Las ciencias sociales fue influenciada por el positivismo,[1] centrado en el conocimiento basado en la experiencia real en sentido positivo y evitando lo negativo; la especulación metafísica fue eliminada. Auguste Comte usó el término “ciencia social” para describir el campo, tomado de las ideas de Charles Fourier; Comte también se refiere al campo de la “física social”.[1] [5]

Después de este período, hubo cinco vías de desarrollo que surgieron en las ciencias sociales, influenciadas por Comte y otros campos.[1] Una de ellas fue la investigación social, por la cual se llevaron a cabo grandes muestras estadísticas en varias partes de Estados Unidos y Europa. Otro camino fue iniciado por Émile Durkheim, quien estudió los “hechos sociales”, y por Vilfredo Pareto que introdujo ideas metateóricas y teorías individuales. Un tercer camino, desarrollado por Max Weber, surgió de la dicotomía metodológica, en la cual se identificaba y entendía el fenómeno social. La cuarta ruta se fundamentó en la economía, desarrolló y promovió el conocimiento económico como el propio de una ciencia dura. La última vía fue la correlación del conocimiento y valores sociales; Weber demandó firmemente esta distinción. En esta vía, la teoría (descripción) y la prescripción eran discusiones formales no superpuestas de un tema.

Para el inicio del siglo XX, la filosofía ilustrada había sido desafiada en varios frentes. Después de la utilización de las teorías clásicas desde el final de la revolución científica, diversos campos sustituyeron los estudios matemáticos por estudios experimentales y analizaron ecuaciones para construir una estructura teórica. El desarrollo de subcampos de las ciencias sociales se hizo muy cuantitativa en la metodología. Por el contrario, el carácter inter y transdisciplinar de la investigación científica en el comportamiento humano y los factores sociales y ambientales que la afectaban hizo que muchas de las ciencias naturales se interesaran en algunos aspectos de la metodología de las ciencias sociales.[6] Ejemplos de una frontera borrosa incluyen disciplinas emergentes, como la medicina, sociobiología, neuropsicología, bioeconomía e historia y sociología de la ciencia. Cada vez más, la investigación cuantitativa y los métodos cualitativos están siendo integrados en el estudio de la acción humana y sus implicancias y consecuencias. En la primera mitad del siglo XX, la estadística se convirtió en una disciplina independiente de matemática aplicada, por lo que los métodos estadísticos cobraron mayor confiabilidad.

En el período contemporáneo, Karl Popper y Talcott Parsons, entre otros autores, influyeron en la complejización y promoción de las ciencias sociales.  Los investigadores sociales continúan en el presente en busca de un consenso unificado en torno a qué metodología tendrá el poder y refinamiento de conectar una “gran teoría” propuesta” con las múltiples teorías de medio rango que siguen proveyendo con considerable éxito marcos utilizables para bases de datos masivos y crecientes; sin embargo, en la actualidad, los distintos ámbitos de las ciencias sociales evolucionan en una miríada de formas, aumentando el conocimiento general de la sociedad. Las ciencias sociales en el futuro previsible estarán compuestas de diferentes áreas de investigación de campo.

MANUEL LUIS RODRIGUEZ U.

Las encuestas políticas y electorales – Consideraciones metodológicas

I. Concepto general de la encuesta como técnica de investigación

La encuesta es una técnica de investigación social que permite conocer las opiniones y actitudes de una colectividad por medio de un cuestionario que se aplica a un reducido grupo de sus integrantes al que se denomina «muestra». Esta técnica se usa con frecuencia en las campañas electorales.

Quienes no han estudiado estas disciplinas cuestionan la validez de esos datos argumentando que lo que dicen unos pocos cientos de personas no permite saber lo que opinan cientos de miles de ellas y elucubran acerca del tamaño de la muestra, su confiabilidad y otra serie de temas. Normalmente imaginan que los procedimientos que deben conducir a la elaboración de una muestra son casi mágicos.

La verdad es que tendríamos una muestra perfecta si lográramos hacer un sorteo en el que todos los electores de un país tuviesen exactamente la misma posibilidad de ser entrevistados. La mejor muestra sería fruto del azar más completo.

En la práctica, esa igualdad de posibilidades no se da. Es más fácil encuestar a los habitantes de las ciudades que a los campesinos, a los de los barrios de clase media que a los de clase alta, etc. En la medida en que el azar total no funciona, los encuestadores toman una serie de medidas técnicas y hacen cuotas para que no sean entrevistados solamente los que tienen más posibilidad de serlo.

Las encuestas electorales están en el ojo de la polémica electoral contemporánea. Desde tiempos inmemoriales los seres humanos tenemos temores y actitudes mágicas frente a los instrumentos que parecen predecir el futuro. Esta tensión instintiva sumada a las pasiones de la lucha por el poder forman una mezcla explosiva que detona en cada campaña electoral.

Las encuestas son conocidas por el escándalo que produce en las campañas la publicación de la simulación electoral, que es una pregunta del formulario que averigua cómo votarían los ciudadanos si las elecciones fueran el día en que se realiza la encuesta. Los candidatos se obsesionan por esa pregunta. Los porcentajes producen polémicas estridentes. Unos dicen que según «sus» encuestas ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas. En varios países de América Latina se han hecho cuñas de televisión hablando de «verdaderas encuestas» y otros disparates.

Los temores mágicos han puesto el foco de la polémica en lo intrascendente y no en lo de fondo. Las encuestas son muy útiles para ganar una elección si se las usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza está en la cantidad y calidad de la información que proporcionan a quienes elaboran las estrategias electorales.

En una época en que la democracia se ha ampliado y los países no solo se manejan de acuerdo a lo que dicen las élites económicas o intelectuales, una campaña electoral necesita conocer lo que opinan los ciudadanos comunes acerca de los más diversos temas. La única forma de hacerlo es a través de la investigación científica y la herramienta privilegiada de ese tipo de investigación es la encuesta electoral3.

II. Antecedentes históricos sobre la técnica de las encuestas.

Originalmente las encuestas se aplicaron a la política por iniciativa de medios de comunicación colectiva que pretendían predecir resultados electorales.

La primera encuesta de que hay noticia la aplicó el periódico Harrisburg Pennsylvanian en 1824 averiguando las preferencias de los ciudadanos de Wimiltown en Estados Unidos. En 1880 fue un grupo de periódicos integrado por el Boston Globe, el New York Herald Tribune, el St. Louis Republic y Los Angeles Times el que realizó una nueva encuesta, consiguiendo un aceptable éxito; sus porcentajes se ajustaron bastante a los obtenidos por los candidatos el día de la elección4.

En 1936, la revista Literary Digest intentó hacer su propia encuesta enviando a diez millones de norteamericanos formularios para que los llenasen por sí mismos. El resultado fue catastrófico. Esta experiencia demostró que no es el tamaño de la muestra sino el nivel técnico de quienes la elaboran lo que determina la proximidad de los resultados de la encuesta con los de la elección.

En la década del treinta la señora Alex Miller que pretendía ser Secretaria de Estado en Iowa, contó con el apoyo técnico de las encuestas de su yerno George Gallup para su campaña electoral. Gallup hizo posteriormente su tesis doctoral sobre técnicas de muestreo y fundó una de las empresas de encuestas más famosas del mundo. En esos mismos años surgieron otros grandes encuestadores como Elmo Ropper, que dieron mayor prestigio científico a las encuestas de opinión pública.

Desde entonces en los Estados Unidos las encuestas han servido como instrumento de tecnificación de las campañas electorales y como ingrediente de un periodismo moderno, más preocupado por la opinión pública.

En los Estados Unidos se celebran centenares de elecciones y consultas populares todos los años desde hace muchos años. Esta amplitud y permanencia de la democracia ha permitido que en ese país las técnicas electorales se hayan sofisticado como en ningún otro lugar del mundo. A partir de la campaña del Presidente Kennedy, la mayoría de los políticos norteamericanos comprendieron la utilidad de este tipo de estudios, y actualmente no existe ningún candidato medianamente serio que al iniciar su campaña no proceda a conformar un equipo de consultores profesionales que le asesoren entre los cuales, inevitablemente, está al menos un experto en encuestas.

A partir de la formación de la American Asociation of Political Consultants en los años sesenta, la consultoría política se ha profesionalizado. En la política norteamericana actual nadie duda de la importancia de estos profesionales en campañas electorales y existen varios centenares de empresas dedicadas exclusivamente a la política práctica.

En el intento de avizorar el futuro, la suerte de las encuestas ha sido variable. Por lo general, los sondeos han previsto los resultados electorales aunque a veces han fallado estrepitosamente, como en 1948 cuando todas las empresas predijeron la derrota del Presidente Truman, o como en las elecciones nicaragüenses de 1990, en que la mayor parte de las empresas encuestadoras predijeron el triunfo Sandinista sobre Violeta Chamorro.

En la mayor parte de los países de América Latina las primeras encuestas se aplicaron patrocinadas por medios de comunicación colectiva. En estos días son muchos los periódicos y canales de televisión que publican encuestas cuando llegan las elecciones. Algunos medios de comunicación modernos usan regularmente estudios de opinión pública para otros temas que no son estrictamente electorales, pero que son cada vez más importantes para comprender la política contemporánea.

Actualmente en América Latina son pocos los políticos que manejan bien las encuestas y la consultoría política para orientar sus campañas electorales, aunque en los últimos años, en la mayoría de las campañas han participado consultores que basan sus estrategias en los resultados de investigaciones técnicas.

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El proceso de diseño de una encuesta

ESQUEMA DE CLASES PARA LA ASIGNATURA DE METODOLOGIA DE LA INVESTIGACIÓN. ESCUELA DE PSICOLOGIA. UNIVERSIDAD DEL MAR, SEDE PUNTA ARENAS.

A continuación se presenta la secuencia completa de los elementos imprescindibles en la planificación de una encuesta de opinión.

1) Planteamiento del problema de investigación.

2) Elaboración del diseño metodológico: elaboración del instrumento de recolección de datos, discusión, selección de variables, redacción y corrección.

3) Prueba del cuestionario o pre-test: testeo o prueba piloto en un grupo reducido representativo tomado desde la muestra.

4) Corrección, validación y elaboración definitiva del cuestionario.

5) Diseño muestral: elección del tipo de muestra y elaboración de un diseño en una etapa o polietápico.

6) Planificación de l estrategia de campo.

7) Entrenamiento de encuestadores, supervisores, recepcionistas, editores.

8) Proceso de levantamiento o registro de datos: realización del trabajo de campo.

9) Grabación y tabulación de datos.

10) Primer tratamiento estadístico: ponderaciones, revisión y juego de totales.

11) Plan de tablas y cuadros de doble entrada, tabulaciones.

12) Análisis estadístico y conceptual: pruebas de chi cuadrado, significación.

13) Conclusiones y correcciones.

14) Elaboración del informe de la encuesta.

Manuel Luis Rodríguez U.

La encuesta como técnica de investigación

Una de las dificultades de brindar una definición de qué es una encuesta es, en primer lugar, que se llama encuesta a dos diferentes cosas en la investigación.

Se denomina encuesta al método o técnica de relevar datos mediante un instrumento como el cuestionario, y se denomina encuesta al procedimiento general de investigar cuantitativamente empleando un cuestionario.

Puede parecer lo mismo pero no lo es. Si un investigador quiere complementar un estudio social o de opinión pública con datos cualitativos, y tiene un proyecto desarrollado con hipótesis definidas y otros datos ya obtenidos, en ese caso si decide realizar una “encuesta” está meramente utilizando un registro de datos.

En ese sentido la encuesta puede ser considerada como un procedimiento técnico análogo a una cámara de fotos o un microscopio, salvando las distancias.

En cambio, si el investigador realiza otro estudio cuantitativo desde cero, y debe plantear variables, definir unidades de análisis, un diseño muestral, elaborar escalas para medir actitudes, determinar un error admisible, y un cuestionario, puede llamar encuesta a toda la investigación.

Manuel Luis Rodríguez U.

La metodología de la investigación como herramienta académica y científica

La metodología de la investigación como disciplina emana desde la Epistemología e integra el conocimiento y la aplicación de diferentes métodos y técnicas provenientes desde distintas Ciencias.

La metodología sirve a las ciencias como el soporte conceptual y procedimental suficiente para asegurar la contrastabilidad, aplicabilidad, pertinencia y validez de los procesos de investigación científicos de manera de cumplir con las exigencias y protocolos que cada disciplina exige para considerar a cada producción como un hallazgo de carácter científico.

La Metodología sirve a la Ciencia como repertorio prescriptivo de las diferentes etapas y pasos formales que el investigador debe cumplir sucesivamente para procesar los datos obtenidos desde la realidad y alcanzar la verdad o el conocimiento, entendiendo siempre que los hallazgos científicos están caracterizados por la precariedad -es decir, por su carácter provisorio- y por la contrastabilidad con la realidad empírica a la que alude.

En el proceso de la investigación, la Metodología regula el uso adecuado y eficiente de las diferentes técnicas y procedimientos a fin de asegurar que se correspondan entre sí, los objetivos de la investigación, las preguntas y la hipótesis de investigación, las variables e indicadores que constituyen la hipótesis, con aquellas técnicas y estrategias de levantamiento de la información más adecuadas y pertinentes al objeto de investigación.

Manuel Luis Rodríguez U.

Plataforma de Metodología de la Investigación en Ciencias Sociales y Guía de Tesis de Grado

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