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Metodología de la Investigación – Roberto Hernandez Sampieri – Texto completo

El Manual METODOLOGIA DE LA INVESTIGACIÓN de Roberto Hernandez Sampieri es considerado una referencia en su materia.

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Manual de estudio en las universidades y en los procesos de elaboración de Tesis de Grado, el conocido “Hernández Sampieri” sirve para alumnos de último año de pregrado y para todos quienes trabajan en sus proyectos de investigación y en sus tesis de grado.

Compartimos el texto completo en versión pdf:

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Contribuciones para una historia de las Ciencias Sociales

La historia de las ciencias sociales tiene sus raíces en la filosofía antigua. En la historia antigua, no existía diferencia entre las matemáticas y el estudio de la historia, la poesía o la política. Durante la Edad Media, la civilización islámica hizo importantes contribuciones a las ciencias sociales. Esta unidad de ciencia como restos descriptivos y razonamiento deductivo de axiomas y premisas para la investigación que crearon un marco científico fiable.

La Ilustración produjo una revolución con la entonces denominada “filosofía natural“, con la que se modificó el marco básico por el cual los individuos entendían lo que era “científico”. En algunos sectores de la intelectualidad europea, el avance creciente de los estudios matemáticos presumía una realidad independiente del observador y que funcionaba por sus propias normas. Puede afirmarse que las ciencias sociales -tal como las entendemos y aplicamos en el presente- provienen de la filosofía moral de la época y estuvieron influenciadas por la Era de las revoluciones, tales como la Revolución industrial y la Revolución francesa.

Las ciencias sociales son herederas de la modernidad.

Las ciencias sociales desarrolladas a partir de las ciencias (experimentales y aplicadas) o el conocimiento de base sistemático o prácticas prescriptivas, relaciones con el progreso social de un grupo de entidades interactuantes.[2] [3]

Los inicios de las ciencias sociales en el siglo XVIII están reflejados en la Enciclopedia de Diderot, con artículos de Rousseau y otros enciclopedistas. El crecimiento de las ciencias sociales también fue mostrado en otras enciclopedias especializadas. En el período moderno, el término “ciencias sociales” fue inicialmente utilizada como un campo conceptual distinto.[4] Las ciencias sociales fue influenciada por el positivismo,[1] centrado en el conocimiento basado en la experiencia real en sentido positivo y evitando lo negativo; la especulación metafísica fue eliminada. Auguste Comte usó el término “ciencia social” para describir el campo, tomado de las ideas de Charles Fourier; Comte también se refiere al campo de la “física social”.[1] [5]

Después de este período, hubo cinco vías de desarrollo que surgieron en las ciencias sociales, influenciadas por Comte y otros campos.[1] Una de ellas fue la investigación social, por la cual se llevaron a cabo grandes muestras estadísticas en varias partes de Estados Unidos y Europa. Otro camino fue iniciado por Émile Durkheim, quien estudió los “hechos sociales”, y por Vilfredo Pareto que introdujo ideas metateóricas y teorías individuales. Un tercer camino, desarrollado por Max Weber, surgió de la dicotomía metodológica, en la cual se identificaba y entendía el fenómeno social. La cuarta ruta se fundamentó en la economía, desarrolló y promovió el conocimiento económico como el propio de una ciencia dura. La última vía fue la correlación del conocimiento y valores sociales; Weber demandó firmemente esta distinción. En esta vía, la teoría (descripción) y la prescripción eran discusiones formales no superpuestas de un tema.

Para el inicio del siglo XX, la filosofía ilustrada había sido desafiada en varios frentes. Después de la utilización de las teorías clásicas desde el final de la revolución científica, diversos campos sustituyeron los estudios matemáticos por estudios experimentales y analizaron ecuaciones para construir una estructura teórica. El desarrollo de subcampos de las ciencias sociales se hizo muy cuantitativa en la metodología. Por el contrario, el carácter inter y transdisciplinar de la investigación científica en el comportamiento humano y los factores sociales y ambientales que la afectaban hizo que muchas de las ciencias naturales se interesaran en algunos aspectos de la metodología de las ciencias sociales.[6] Ejemplos de una frontera borrosa incluyen disciplinas emergentes, como la medicina, sociobiología, neuropsicología, bioeconomía e historia y sociología de la ciencia. Cada vez más, la investigación cuantitativa y los métodos cualitativos están siendo integrados en el estudio de la acción humana y sus implicancias y consecuencias. En la primera mitad del siglo XX, la estadística se convirtió en una disciplina independiente de matemática aplicada, por lo que los métodos estadísticos cobraron mayor confiabilidad.

En el período contemporáneo, Karl Popper y Talcott Parsons, entre otros autores, influyeron en la complejización y promoción de las ciencias sociales.  Los investigadores sociales continúan en el presente en busca de un consenso unificado en torno a qué metodología tendrá el poder y refinamiento de conectar una “gran teoría” propuesta” con las múltiples teorías de medio rango que siguen proveyendo con considerable éxito marcos utilizables para bases de datos masivos y crecientes; sin embargo, en la actualidad, los distintos ámbitos de las ciencias sociales evolucionan en una miríada de formas, aumentando el conocimiento general de la sociedad. Las ciencias sociales en el futuro previsible estarán compuestas de diferentes áreas de investigación de campo.

MANUEL LUIS RODRIGUEZ U.

Las encuestas políticas y electorales – Consideraciones metodológicas

I. Concepto general de la encuesta como técnica de investigación

La encuesta es una técnica de investigación social que permite conocer las opiniones y actitudes de una colectividad por medio de un cuestionario que se aplica a un reducido grupo de sus integrantes al que se denomina «muestra». Esta técnica se usa con frecuencia en las campañas electorales.

Quienes no han estudiado estas disciplinas cuestionan la validez de esos datos argumentando que lo que dicen unos pocos cientos de personas no permite saber lo que opinan cientos de miles de ellas y elucubran acerca del tamaño de la muestra, su confiabilidad y otra serie de temas. Normalmente imaginan que los procedimientos que deben conducir a la elaboración de una muestra son casi mágicos.

La verdad es que tendríamos una muestra perfecta si lográramos hacer un sorteo en el que todos los electores de un país tuviesen exactamente la misma posibilidad de ser entrevistados. La mejor muestra sería fruto del azar más completo.

En la práctica, esa igualdad de posibilidades no se da. Es más fácil encuestar a los habitantes de las ciudades que a los campesinos, a los de los barrios de clase media que a los de clase alta, etc. En la medida en que el azar total no funciona, los encuestadores toman una serie de medidas técnicas y hacen cuotas para que no sean entrevistados solamente los que tienen más posibilidad de serlo.

Las encuestas electorales están en el ojo de la polémica electoral contemporánea. Desde tiempos inmemoriales los seres humanos tenemos temores y actitudes mágicas frente a los instrumentos que parecen predecir el futuro. Esta tensión instintiva sumada a las pasiones de la lucha por el poder forman una mezcla explosiva que detona en cada campaña electoral.

Las encuestas son conocidas por el escándalo que produce en las campañas la publicación de la simulación electoral, que es una pregunta del formulario que averigua cómo votarían los ciudadanos si las elecciones fueran el día en que se realiza la encuesta. Los candidatos se obsesionan por esa pregunta. Los porcentajes producen polémicas estridentes. Unos dicen que según «sus» encuestas ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas. En varios países de América Latina se han hecho cuñas de televisión hablando de «verdaderas encuestas» y otros disparates.

Los temores mágicos han puesto el foco de la polémica en lo intrascendente y no en lo de fondo. Las encuestas son muy útiles para ganar una elección si se las usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza está en la cantidad y calidad de la información que proporcionan a quienes elaboran las estrategias electorales.

En una época en que la democracia se ha ampliado y los países no solo se manejan de acuerdo a lo que dicen las élites económicas o intelectuales, una campaña electoral necesita conocer lo que opinan los ciudadanos comunes acerca de los más diversos temas. La única forma de hacerlo es a través de la investigación científica y la herramienta privilegiada de ese tipo de investigación es la encuesta electoral3.

II. Antecedentes históricos sobre la técnica de las encuestas.

Originalmente las encuestas se aplicaron a la política por iniciativa de medios de comunicación colectiva que pretendían predecir resultados electorales.

La primera encuesta de que hay noticia la aplicó el periódico Harrisburg Pennsylvanian en 1824 averiguando las preferencias de los ciudadanos de Wimiltown en Estados Unidos. En 1880 fue un grupo de periódicos integrado por el Boston Globe, el New York Herald Tribune, el St. Louis Republic y Los Angeles Times el que realizó una nueva encuesta, consiguiendo un aceptable éxito; sus porcentajes se ajustaron bastante a los obtenidos por los candidatos el día de la elección4.

En 1936, la revista Literary Digest intentó hacer su propia encuesta enviando a diez millones de norteamericanos formularios para que los llenasen por sí mismos. El resultado fue catastrófico. Esta experiencia demostró que no es el tamaño de la muestra sino el nivel técnico de quienes la elaboran lo que determina la proximidad de los resultados de la encuesta con los de la elección.

En la década del treinta la señora Alex Miller que pretendía ser Secretaria de Estado en Iowa, contó con el apoyo técnico de las encuestas de su yerno George Gallup para su campaña electoral. Gallup hizo posteriormente su tesis doctoral sobre técnicas de muestreo y fundó una de las empresas de encuestas más famosas del mundo. En esos mismos años surgieron otros grandes encuestadores como Elmo Ropper, que dieron mayor prestigio científico a las encuestas de opinión pública.

Desde entonces en los Estados Unidos las encuestas han servido como instrumento de tecnificación de las campañas electorales y como ingrediente de un periodismo moderno, más preocupado por la opinión pública.

En los Estados Unidos se celebran centenares de elecciones y consultas populares todos los años desde hace muchos años. Esta amplitud y permanencia de la democracia ha permitido que en ese país las técnicas electorales se hayan sofisticado como en ningún otro lugar del mundo. A partir de la campaña del Presidente Kennedy, la mayoría de los políticos norteamericanos comprendieron la utilidad de este tipo de estudios, y actualmente no existe ningún candidato medianamente serio que al iniciar su campaña no proceda a conformar un equipo de consultores profesionales que le asesoren entre los cuales, inevitablemente, está al menos un experto en encuestas.

A partir de la formación de la American Asociation of Political Consultants en los años sesenta, la consultoría política se ha profesionalizado. En la política norteamericana actual nadie duda de la importancia de estos profesionales en campañas electorales y existen varios centenares de empresas dedicadas exclusivamente a la política práctica.

En el intento de avizorar el futuro, la suerte de las encuestas ha sido variable. Por lo general, los sondeos han previsto los resultados electorales aunque a veces han fallado estrepitosamente, como en 1948 cuando todas las empresas predijeron la derrota del Presidente Truman, o como en las elecciones nicaragüenses de 1990, en que la mayor parte de las empresas encuestadoras predijeron el triunfo Sandinista sobre Violeta Chamorro.

En la mayor parte de los países de América Latina las primeras encuestas se aplicaron patrocinadas por medios de comunicación colectiva. En estos días son muchos los periódicos y canales de televisión que publican encuestas cuando llegan las elecciones. Algunos medios de comunicación modernos usan regularmente estudios de opinión pública para otros temas que no son estrictamente electorales, pero que son cada vez más importantes para comprender la política contemporánea.

Actualmente en América Latina son pocos los políticos que manejan bien las encuestas y la consultoría política para orientar sus campañas electorales, aunque en los últimos años, en la mayoría de las campañas han participado consultores que basan sus estrategias en los resultados de investigaciones técnicas.

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El proceso de diseño de una encuesta

ESQUEMA DE CLASES PARA LA ASIGNATURA DE METODOLOGIA DE LA INVESTIGACIÓN. ESCUELA DE PSICOLOGIA. UNIVERSIDAD DEL MAR, SEDE PUNTA ARENAS.

A continuación se presenta la secuencia completa de los elementos imprescindibles en la planificación de una encuesta de opinión.

1) Planteamiento del problema de investigación.

2) Elaboración del diseño metodológico: elaboración del instrumento de recolección de datos, discusión, selección de variables, redacción y corrección.

3) Prueba del cuestionario o pre-test: testeo o prueba piloto en un grupo reducido representativo tomado desde la muestra.

4) Corrección, validación y elaboración definitiva del cuestionario.

5) Diseño muestral: elección del tipo de muestra y elaboración de un diseño en una etapa o polietápico.

6) Planificación de l estrategia de campo.

7) Entrenamiento de encuestadores, supervisores, recepcionistas, editores.

8) Proceso de levantamiento o registro de datos: realización del trabajo de campo.

9) Grabación y tabulación de datos.

10) Primer tratamiento estadístico: ponderaciones, revisión y juego de totales.

11) Plan de tablas y cuadros de doble entrada, tabulaciones.

12) Análisis estadístico y conceptual: pruebas de chi cuadrado, significación.

13) Conclusiones y correcciones.

14) Elaboración del informe de la encuesta.

Manuel Luis Rodríguez U.

La metodología de la investigación como herramienta académica y científica

La metodología de la investigación como disciplina emana desde la Epistemología e integra el conocimiento y la aplicación de diferentes métodos y técnicas provenientes desde distintas Ciencias.

La metodología sirve a las ciencias como el soporte conceptual y procedimental suficiente para asegurar la contrastabilidad, aplicabilidad, pertinencia y validez de los procesos de investigación científicos de manera de cumplir con las exigencias y protocolos que cada disciplina exige para considerar a cada producción como un hallazgo de carácter científico.

La Metodología sirve a la Ciencia como repertorio prescriptivo de las diferentes etapas y pasos formales que el investigador debe cumplir sucesivamente para procesar los datos obtenidos desde la realidad y alcanzar la verdad o el conocimiento, entendiendo siempre que los hallazgos científicos están caracterizados por la precariedad -es decir, por su carácter provisorio- y por la contrastabilidad con la realidad empírica a la que alude.

En el proceso de la investigación, la Metodología regula el uso adecuado y eficiente de las diferentes técnicas y procedimientos a fin de asegurar que se correspondan entre sí, los objetivos de la investigación, las preguntas y la hipótesis de investigación, las variables e indicadores que constituyen la hipótesis, con aquellas técnicas y estrategias de levantamiento de la información más adecuadas y pertinentes al objeto de investigación.

Manuel Luis Rodríguez U.

El análisis institucional: categorías y criterios

INTRODUCCION CONCEPTUAL

Las instituciones ocupan un lugar preminente en el desarrollo social y en la vida de las sociedades.  Las Ciencias Sociales y en particular la Ciencia Política y la Sociología han venido a “tomar conciencia” en el curso del siglo xx respecto del peso y de la influencia de las instituciones en el espacio social, al intentar analizar y comprender los grandes aparatos organizacionales como el Estado y las instituciones religiosas.

La problemática institucional requiere de una mirada macroscópica, para establecer los grandes trazos de la evolución “biográfica” de una entidad, como también de un análisis microscópico, a la hora de intentar identificar problemas, trizaduras, quiebres y también aquellos elementos sólidos que aseguran su estabilidad y continuidad.

La metáfora arquitectónica podría servir eficazmente al estudio de las instituciones, asemejándolas con grandes estructuras sólidas y permanentes, pero necesariamente, hemos de recurrir a otras categorías de análisis para comprender cómo ésa solidez y esa estabilidad, instaladas en el imaginario colectivo y en el inconsciente de los individuos, contribuyen a su propia continuidad en el tiempo.

En la historia del análisis institucional, por lo menos en la tradición de Occidente en el siglo xx, debemos señalar entre los pioneros a Herbert Marcuse, quién en “El Hombre Unidimensional” (Boston, 1954), ya advertía sobre la omnipresencia del control, dominio y manipulación que habían alcanzado los aparatos estatales y las grandes corporaciones empresariales.  Estados y empresas que operaban y operan en cuanto instituciones.  Pero ya anteriormente, Karl Marx y Max Weber habían puesto el acento en los rasgos institucionales de las sociedades modernas.

INDEFINICIONES Y DEFINICIONES

Este ensayo en forma de Esquema de Clases, pretende examinar y describir algunas de las principales categorías para el análisis institucional, desde una perspectiva interdisciplinaria, integrando enfoques provenientes desde la Sociología, la Ciencia Política y  la Ciencia de las Políticas.

Inicialmente cabe formular algunas contribuciones para una definición teórica de institución y de análisis institucional, desde la perspectiva adoptada.

Una institución (sea ésta política, cultural, económica o social) puede ser percibida y definida como “un sistema de reglas, prescripciones y protocolos que operan  desde y sobre la realidad”, (lo que permite comprender y situar la fixidad de la institución y los procesos de intervención en los que participa);  como “una estructura compleja y adaptativa de poder que intenta a la vez permanecer y modificarse en el tiempo y en el espacio” (territorios) social (perspectiva que sugiere el peso histórico de la institución y su desplazamiento  evolutivo en el tiempo), y también como “una malla organizada de rutinas y de intereses que interactúan en un espacio social complejo y cambiante”  (que enfatiza las dinámicas que dan existencia a la institución en su interdependiencia activa con el medio social en el que existe y funciona).

Así, el análisis institucional puede definirse como una herramienta de comprensión de las dinámicas internas y externas de la institución, en la perspectiva de mejorar estructuras, prácticas, percepciones y desempeños.

Dos rasgos principales  nos permiten distinguir a las instituciones desde una perspectiva de la escuela realista del pensamiento: la permanencia y la complejidad.

Las instituciones permanecen porque son complejas, porque su desplazamiento en el tiempo social y en el espacio es lento, donde el cambio ocurre a ritmos cronológicos diferentes del tiempo normal, en tanto que la complejidad institucional asegura a estos aparatos humanos su capacidad de permanecer y de resistir.

La resistencia al cambio es una dimensión en la que se integran ambos elementos: las instituciones -por su peso burocrático y organizacional tienden a convivir con la resistencia al cambio, es decir, con la inercia de las rutinas establecidas y solidificadas como prácticas acostumbradas que no deben modificarse so pena de arriesgar el desorden o el caos.  En la microsociología de las organizaciones y las instituciones, la resistencia al cambio obedece a la activación permanente de estructuras mentales conservadoras, de habitos compartidos y pre-establecidos y de formas de acción percibidas individual y grupalmente como necesarias y suficientes.

Pero también operan dentro de las instituciones, impulsos y ejercicios de renovación y de cambio.  No se trata  siempre de un choque constante ni de una confrontación abierta, sino que en la realidad cotidiana del funcionamiento de la institución, el encuentro entre las dinámicas de resistencia y de impulso al cambio, produce una interrelación constante, un “efecto torbellino circular”, donde el propósito de cambio se entrecruza con el propósito de estabilidad y permanencia, una suerte de “efecto caos” microscópico donde el juego del poder organizacional resuelve siempre en forma incompleta.

CATEGORÍAS PARA EL ANÁLISIS INSTITUCIONAL

La tentativa y el propósito de analizar a las instituciones choca inicialmente con la dificultad de definir los límites, el nivel y el alcance del análisis, de manera de abarcar precisamente la complejidad que las caracteriza.

Partimos desde la hipótesis de trabajo que el análisis de las instituciones resulta eficaz cuando se aborda su realidad compleja a partir de la noción de “campos de acción”, que puede ser comprendidas y analizadas como dimensiones sociales y organizacionales de intersección en los que se despliegan las prácticas institucionales tanto en su forma relacional interna como en la interdependencia que la institución establece con su entorno. 

Sigiendo la perspectiva de Bourdieu, diríamos que el campo puede ser comprendido como un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas.

Estas relaciones quedan definidas por la posesión o producción de una forma específica  de poder y de relación propia del campo en cuestión. Cada campo es más a o menos autónomo; la posición dominante o dominada de los participantes en el interior del campo depende en algún grado de las reglas específicas del mismo. El conjunto estructurado de los campos, que incluye sus influencias recíprocas y las relaciones de dominación y de poder entre ellos, define la estructura social.  Es decir, para los efectos de nuestro análisis institucional, entendemos que toda institución construye y participa en las vida social de un campo de acción e influencia, que sintetiza las formas de relación que ésta tiene con su entorno.

El entorno organizacional.

Una primera categoría de análisis -todavía muy descriptiva- dice relación con el entorno que rodea a la institución.  Entendemos como entorno al conjunto del campo organizacional de entidades que se relacionan, dependen, e interactúan con la institución objeto de nuestro análisis.

Se intenta aquí comprender el tipo  y el modo de relación que ha existido en el pasado y que se manifiesta en el presente entre la institución en cuestión y las demás organizaciones: el énfasis puede ser puesto en la dimensión relacional, a través de los pactos y alianzas establecidas, como también puede dar cuenta de la dimensión conflictual, es decir, a través de las frecuentes tensiones, diferencias, competencias y conflictos, que tienen lugar en el proceso de la vida social.

La estructura organizacional y su flexibilidad operativa

Un segundo campo de análisis institucional es la naturaleza de su estructura organizacional, es decir, la forma organizativa que se ha dado para los fines que la motivan.  Las estructuras institucionales, en general, tienden a obedecer a una lógica piramidal, según la cual, los niveles decisionales se establecen en la cúspide de la organización, punto focal donde se concentran -a la vez- un número limitado de individuos y una panoplia creciente  de poderes, de facultades y de capacidades de asignación de recursos.

La metáfora de la pirámide permite describir el modo como una institución se preserva a sí misma, asegurando que unos pocos compitan por acceder a los puestos claves de la cúspide, sin perder de vista el  gran número de individuos que realizan tareas y funciones desde la base de la estructura, en una distribución más o menos jerarquizada.

Si una institución es una organización de poder y de ejercicio del poder (cualquiera sea su forma), ese poder se despliega en niveles mayores o menores de flexibilidad operativa orientada a la ejecución de tareas con el máximo de eficiencia posible.

Y la pirámide organizacional es más eficiente o menos eficiente, tanto cuanto sea capaz de delegar tareas conservando poderes, o de distribuir beneficios y sanciones sin que resulte afectada la autoridad que emana de la institución.

Interlocuciones y percepciones

Toda institución puede ser analizada desde el punto de vista de la malla de relaciones que se tejen hacia y desde un entorno del cual depende.  La institución establece formas diversas de interlocución con otras similares y con el entorno, al tiempo que en campo social donde funciona, se construyen cotidianamente percepciones acerca del rol y del significado que esa institución tiene para los individuos que la observan desde fuera.

En su dinámica cotidiana, la institución fija y protagoniza agendas, despliega recursos y estrategias, propone e interviene en espacios sociales e individuales mediante contenidos y objetos, establece relaciones, construye y despliega formas diversas de comunicación y de intercambio de mensajes, de contenidos y de símbolos.

Por sus prácticas comunicacionales, pero también por sus acciones cotidianas asumidas socialmente,  una institución puede impregnar el campo social y el espacio público., con sus contenidos y universos simbólicos, definiendo y pre-estableciendo el modo como va a ser percibida por los públicos.

En este proceso comunicacional y de interlocución socio-organizacional, cada institución genera en torno suyo un campo semántico y discursivo que les es propio y distintivo, que configura imagenes corporativas distintivas.  El sello de una institución se instala, evoluciona y opera en el imaginario colectivo, en la mente de las personas, y en las percepciones que éstas adquieren respecto del rol, importancia y significado de aquella en el mundo social.

Dinámicas e incertidumbres

Al interior de las instituciones y desde ellas hacia su entorno, se ponen de manifiesto dinámicas e incertidumbres que los equipos directivos y humanos intentan gestionar, manejar, controlar y eventualmente evitar.

Dos dinámicas -entre otras- aparecen operando en las instituciones: una dinámica expansiva en la que las organizaciones tienden a proyectar sus acciones hacia su entorno y a extender sus campos de influencia/control en las redes de entidades con las que se asocian; y una lógica restrictiva, según la cual las organizaciones tienden a encerrarse conservadoramente en sus propios límites, estilos y rutinas, frente a entornos adversos.

ALGUNAS REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Bourdieu, Pierre (1980). Le sens pratique. Paris: Editions du Minuit.

Bourdieu, Pierre; Wacquant, Loïc (1992). An Invitation to Reflexive Sociology. Chicago: University of Chicago Press.

Foladori, H.C.: La intervención institucional.  Hacia una clínica de las instituciones.  Santiago, 2008.  Editorial ARCIS.

Hall, P.; Taylor, R.:  Political Science and the The New Institutionalism. Political Studies, Vol. 44 (1996), pp. 936-957.

Marcuse, H.: El hombre unidimensional.  Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada.  Barcelona, 1970. Seix Barral.

Ritzer, G.: Vol.I:  Teoría Sociológica Clásica. Vol. II: Teoría Sociológica Contemporánea.  Madrid, 1997.  Mc Graw Hill. 

Manuel Luis Rodríguez U.

Equipos de trabajo y grupos de trabajo en la elaboración de tesis

La verdad en algunos casos se consigue poco a poco y con mucho trabajo…”

René Descartes: Discurso sobre el método que ha de seguir la razón para buscar la verdad en las ciencias, o Discurso del Método. VI Parte.

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PROBLEMA

¿Qué une a los estudiantes que hacen sus Tesis en la universidad?

¿Sólo el objetivo puntual de elaborar un texto científico y académico para alcanzar un título, o pueden haber también condiciones que refuercen la cohesión grupal y produzcan una sinergia profesional?

Nos ocupa plantear aquí algunas líneas de reflexión,  acerca de las condiciones que hacen posible que en ciertos casos -menos exitosos- un grupo de trabajo de tesistas desemboca en un trabajo académico de regular calidad o de calidad susceptible de mejoras, mientras que un equipo de trabajo de tesistas (incluso dentro de una lógica de “equipos de alto desempeño”) hace posible que desarrollen procesos que se orientan a la meta, inciden en la secuencia de pasos procedimentales, pero, sobre todo,  atienden y potencian a las dimensiones humanas de los individuos que lo integran.

El trabajo grupal para elaborar una tesis, ¿no debiera también apuntar a un enriquecimiento humano e intelectual de los alumnos? ¿No es la tesis acaso un punto de inflexión crucial en la vida del estudiante universitario, que lo conducirá a una etapa superior  y de experiencia profesional?

ANÁLISIS

El proceso de elaboración de tesis en el momento final de las carreras universitarias de pre-grado,  es un momento estresante y exigente, decisivo para la vida de los futuros preofesionales y que depende de un conjunto de factores institucionales, grupales y personales, y de la conformación de equipos de trabajo de estudiantes altamente competentes en función del logro del objetivo que los une: alcanzar la aprobación de las tesis de grado y obtener así el título profesional.

La experiencia académica indica que en el proceso de elaboración de las tesis (diseño y proyecto de tesis, investigación de campo, análisis de resultados y construcción de tesis), no basta con constituir un grupo de tesistas (varios alumnos que coinciden en torno a un tópico de investigación común), sino que deben reunirse lo que podría llamarse un “conjunto virtuoso” de factores que impulsen la búsqueda del objetivo.

La tesis no es un solo un punto de partida sino sobre todo es un punto de llegada, lo que pone de relieve el caracter procesual de su construcción.

Así, la tesis no comienza con la tesis.

Desde esta perspectiva, nos parece crucial subrayar que el proceso de elaboración de una tesis no comienza con el diseño metodológico de la investigación previa, sino en realidad, con la constitución anterior de un equipo  coherente de estudiantes tesistas  -cada vez más competente- y que comparten ideas, métodos, objetivos, disciplinas, estilos de trabajo, contenidos, búsquedas y sueños.

Sostenemos la hipótesis que deben darse entre ellos una suma de factores virtuosos que los lleve a ser un equipo eficaz.

SÍNTESIS

Entre esos factores virtuosos susceptibles de fortalecer un equipo de trabajo de tesistas, podemos mencionar:

1° la existencia de un clima de empatía amistosa entre los alumnos tesistas (se trata de una amistad consolidada y probada) y de un reconocimiento mutuo previo de sus respectivas capacidades, límites, potencialidades y debilidades;

2° la instalación de un estilo de trabajo  consensuado basado en la búsqueda compartida de los saberes, la complementariedad de los esfuerzos, la división del trabajo grupal; y

3° la estricta disciplina en el cumplimiento de las tareas,  plazos y metas.

Manuel Luis Rodríguez U.