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Contribuciones para una historia de las Ciencias Sociales

La historia de las ciencias sociales tiene sus raíces en la filosofía antigua. En la historia antigua, no existía diferencia entre las matemáticas y el estudio de la historia, la poesía o la política. Durante la Edad Media, la civilización islámica hizo importantes contribuciones a las ciencias sociales. Esta unidad de ciencia como restos descriptivos y razonamiento deductivo de axiomas y premisas para la investigación que crearon un marco científico fiable.

La Ilustración produjo una revolución con la entonces denominada “filosofía natural“, con la que se modificó el marco básico por el cual los individuos entendían lo que era “científico”. En algunos sectores de la intelectualidad europea, el avance creciente de los estudios matemáticos presumía una realidad independiente del observador y que funcionaba por sus propias normas. Puede afirmarse que las ciencias sociales -tal como las entendemos y aplicamos en el presente- provienen de la filosofía moral de la época y estuvieron influenciadas por la Era de las revoluciones, tales como la Revolución industrial y la Revolución francesa.

Las ciencias sociales son herederas de la modernidad.

Las ciencias sociales desarrolladas a partir de las ciencias (experimentales y aplicadas) o el conocimiento de base sistemático o prácticas prescriptivas, relaciones con el progreso social de un grupo de entidades interactuantes.[2] [3]

Los inicios de las ciencias sociales en el siglo XVIII están reflejados en la Enciclopedia de Diderot, con artículos de Rousseau y otros enciclopedistas. El crecimiento de las ciencias sociales también fue mostrado en otras enciclopedias especializadas. En el período moderno, el término “ciencias sociales” fue inicialmente utilizada como un campo conceptual distinto.[4] Las ciencias sociales fue influenciada por el positivismo,[1] centrado en el conocimiento basado en la experiencia real en sentido positivo y evitando lo negativo; la especulación metafísica fue eliminada. Auguste Comte usó el término “ciencia social” para describir el campo, tomado de las ideas de Charles Fourier; Comte también se refiere al campo de la “física social”.[1] [5]

Después de este período, hubo cinco vías de desarrollo que surgieron en las ciencias sociales, influenciadas por Comte y otros campos.[1] Una de ellas fue la investigación social, por la cual se llevaron a cabo grandes muestras estadísticas en varias partes de Estados Unidos y Europa. Otro camino fue iniciado por Émile Durkheim, quien estudió los “hechos sociales”, y por Vilfredo Pareto que introdujo ideas metateóricas y teorías individuales. Un tercer camino, desarrollado por Max Weber, surgió de la dicotomía metodológica, en la cual se identificaba y entendía el fenómeno social. La cuarta ruta se fundamentó en la economía, desarrolló y promovió el conocimiento económico como el propio de una ciencia dura. La última vía fue la correlación del conocimiento y valores sociales; Weber demandó firmemente esta distinción. En esta vía, la teoría (descripción) y la prescripción eran discusiones formales no superpuestas de un tema.

Para el inicio del siglo XX, la filosofía ilustrada había sido desafiada en varios frentes. Después de la utilización de las teorías clásicas desde el final de la revolución científica, diversos campos sustituyeron los estudios matemáticos por estudios experimentales y analizaron ecuaciones para construir una estructura teórica. El desarrollo de subcampos de las ciencias sociales se hizo muy cuantitativa en la metodología. Por el contrario, el carácter inter y transdisciplinar de la investigación científica en el comportamiento humano y los factores sociales y ambientales que la afectaban hizo que muchas de las ciencias naturales se interesaran en algunos aspectos de la metodología de las ciencias sociales.[6] Ejemplos de una frontera borrosa incluyen disciplinas emergentes, como la medicina, sociobiología, neuropsicología, bioeconomía e historia y sociología de la ciencia. Cada vez más, la investigación cuantitativa y los métodos cualitativos están siendo integrados en el estudio de la acción humana y sus implicancias y consecuencias. En la primera mitad del siglo XX, la estadística se convirtió en una disciplina independiente de matemática aplicada, por lo que los métodos estadísticos cobraron mayor confiabilidad.

En el período contemporáneo, Karl Popper y Talcott Parsons, entre otros autores, influyeron en la complejización y promoción de las ciencias sociales.  Los investigadores sociales continúan en el presente en busca de un consenso unificado en torno a qué metodología tendrá el poder y refinamiento de conectar una “gran teoría” propuesta” con las múltiples teorías de medio rango que siguen proveyendo con considerable éxito marcos utilizables para bases de datos masivos y crecientes; sin embargo, en la actualidad, los distintos ámbitos de las ciencias sociales evolucionan en una miríada de formas, aumentando el conocimiento general de la sociedad. Las ciencias sociales en el futuro previsible estarán compuestas de diferentes áreas de investigación de campo.

MANUEL LUIS RODRIGUEZ U.

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Las encuestas políticas y electorales – Consideraciones metodológicas

I. Concepto general de la encuesta como técnica de investigación

La encuesta es una técnica de investigación social que permite conocer las opiniones y actitudes de una colectividad por medio de un cuestionario que se aplica a un reducido grupo de sus integrantes al que se denomina «muestra». Esta técnica se usa con frecuencia en las campañas electorales.

Quienes no han estudiado estas disciplinas cuestionan la validez de esos datos argumentando que lo que dicen unos pocos cientos de personas no permite saber lo que opinan cientos de miles de ellas y elucubran acerca del tamaño de la muestra, su confiabilidad y otra serie de temas. Normalmente imaginan que los procedimientos que deben conducir a la elaboración de una muestra son casi mágicos.

La verdad es que tendríamos una muestra perfecta si lográramos hacer un sorteo en el que todos los electores de un país tuviesen exactamente la misma posibilidad de ser entrevistados. La mejor muestra sería fruto del azar más completo.

En la práctica, esa igualdad de posibilidades no se da. Es más fácil encuestar a los habitantes de las ciudades que a los campesinos, a los de los barrios de clase media que a los de clase alta, etc. En la medida en que el azar total no funciona, los encuestadores toman una serie de medidas técnicas y hacen cuotas para que no sean entrevistados solamente los que tienen más posibilidad de serlo.

Las encuestas electorales están en el ojo de la polémica electoral contemporánea. Desde tiempos inmemoriales los seres humanos tenemos temores y actitudes mágicas frente a los instrumentos que parecen predecir el futuro. Esta tensión instintiva sumada a las pasiones de la lucha por el poder forman una mezcla explosiva que detona en cada campaña electoral.

Las encuestas son conocidas por el escándalo que produce en las campañas la publicación de la simulación electoral, que es una pregunta del formulario que averigua cómo votarían los ciudadanos si las elecciones fueran el día en que se realiza la encuesta. Los candidatos se obsesionan por esa pregunta. Los porcentajes producen polémicas estridentes. Unos dicen que según «sus» encuestas ganan, otros que las encuestas publicadas son falsas, otros que no creen en las encuestas. En varios países de América Latina se han hecho cuñas de televisión hablando de «verdaderas encuestas» y otros disparates.

Los temores mágicos han puesto el foco de la polémica en lo intrascendente y no en lo de fondo. Las encuestas son muy útiles para ganar una elección si se las usa como lo que son: una técnica de investigación. Su fuerza está en la cantidad y calidad de la información que proporcionan a quienes elaboran las estrategias electorales.

En una época en que la democracia se ha ampliado y los países no solo se manejan de acuerdo a lo que dicen las élites económicas o intelectuales, una campaña electoral necesita conocer lo que opinan los ciudadanos comunes acerca de los más diversos temas. La única forma de hacerlo es a través de la investigación científica y la herramienta privilegiada de ese tipo de investigación es la encuesta electoral3.

II. Antecedentes históricos sobre la técnica de las encuestas.

Originalmente las encuestas se aplicaron a la política por iniciativa de medios de comunicación colectiva que pretendían predecir resultados electorales.

La primera encuesta de que hay noticia la aplicó el periódico Harrisburg Pennsylvanian en 1824 averiguando las preferencias de los ciudadanos de Wimiltown en Estados Unidos. En 1880 fue un grupo de periódicos integrado por el Boston Globe, el New York Herald Tribune, el St. Louis Republic y Los Angeles Times el que realizó una nueva encuesta, consiguiendo un aceptable éxito; sus porcentajes se ajustaron bastante a los obtenidos por los candidatos el día de la elección4.

En 1936, la revista Literary Digest intentó hacer su propia encuesta enviando a diez millones de norteamericanos formularios para que los llenasen por sí mismos. El resultado fue catastrófico. Esta experiencia demostró que no es el tamaño de la muestra sino el nivel técnico de quienes la elaboran lo que determina la proximidad de los resultados de la encuesta con los de la elección.

En la década del treinta la señora Alex Miller que pretendía ser Secretaria de Estado en Iowa, contó con el apoyo técnico de las encuestas de su yerno George Gallup para su campaña electoral. Gallup hizo posteriormente su tesis doctoral sobre técnicas de muestreo y fundó una de las empresas de encuestas más famosas del mundo. En esos mismos años surgieron otros grandes encuestadores como Elmo Ropper, que dieron mayor prestigio científico a las encuestas de opinión pública.

Desde entonces en los Estados Unidos las encuestas han servido como instrumento de tecnificación de las campañas electorales y como ingrediente de un periodismo moderno, más preocupado por la opinión pública.

En los Estados Unidos se celebran centenares de elecciones y consultas populares todos los años desde hace muchos años. Esta amplitud y permanencia de la democracia ha permitido que en ese país las técnicas electorales se hayan sofisticado como en ningún otro lugar del mundo. A partir de la campaña del Presidente Kennedy, la mayoría de los políticos norteamericanos comprendieron la utilidad de este tipo de estudios, y actualmente no existe ningún candidato medianamente serio que al iniciar su campaña no proceda a conformar un equipo de consultores profesionales que le asesoren entre los cuales, inevitablemente, está al menos un experto en encuestas.

A partir de la formación de la American Asociation of Political Consultants en los años sesenta, la consultoría política se ha profesionalizado. En la política norteamericana actual nadie duda de la importancia de estos profesionales en campañas electorales y existen varios centenares de empresas dedicadas exclusivamente a la política práctica.

En el intento de avizorar el futuro, la suerte de las encuestas ha sido variable. Por lo general, los sondeos han previsto los resultados electorales aunque a veces han fallado estrepitosamente, como en 1948 cuando todas las empresas predijeron la derrota del Presidente Truman, o como en las elecciones nicaragüenses de 1990, en que la mayor parte de las empresas encuestadoras predijeron el triunfo Sandinista sobre Violeta Chamorro.

En la mayor parte de los países de América Latina las primeras encuestas se aplicaron patrocinadas por medios de comunicación colectiva. En estos días son muchos los periódicos y canales de televisión que publican encuestas cuando llegan las elecciones. Algunos medios de comunicación modernos usan regularmente estudios de opinión pública para otros temas que no son estrictamente electorales, pero que son cada vez más importantes para comprender la política contemporánea.

Actualmente en América Latina son pocos los políticos que manejan bien las encuestas y la consultoría política para orientar sus campañas electorales, aunque en los últimos años, en la mayoría de las campañas han participado consultores que basan sus estrategias en los resultados de investigaciones técnicas.

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El proceso de diseño de una encuesta

ESQUEMA DE CLASES PARA LA ASIGNATURA DE METODOLOGIA DE LA INVESTIGACIÓN. ESCUELA DE PSICOLOGIA. UNIVERSIDAD DEL MAR, SEDE PUNTA ARENAS.

A continuación se presenta la secuencia completa de los elementos imprescindibles en la planificación de una encuesta de opinión.

1) Planteamiento del problema de investigación.

2) Elaboración del diseño metodológico: elaboración del instrumento de recolección de datos, discusión, selección de variables, redacción y corrección.

3) Prueba del cuestionario o pre-test: testeo o prueba piloto en un grupo reducido representativo tomado desde la muestra.

4) Corrección, validación y elaboración definitiva del cuestionario.

5) Diseño muestral: elección del tipo de muestra y elaboración de un diseño en una etapa o polietápico.

6) Planificación de l estrategia de campo.

7) Entrenamiento de encuestadores, supervisores, recepcionistas, editores.

8) Proceso de levantamiento o registro de datos: realización del trabajo de campo.

9) Grabación y tabulación de datos.

10) Primer tratamiento estadístico: ponderaciones, revisión y juego de totales.

11) Plan de tablas y cuadros de doble entrada, tabulaciones.

12) Análisis estadístico y conceptual: pruebas de chi cuadrado, significación.

13) Conclusiones y correcciones.

14) Elaboración del informe de la encuesta.

Manuel Luis Rodríguez U.

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La encuesta como técnica de investigación

Una de las dificultades de brindar una definición de qué es una encuesta es, en primer lugar, que se llama encuesta a dos diferentes cosas en la investigación.

Se denomina encuesta al método o técnica de relevar datos mediante un instrumento como el cuestionario, y se denomina encuesta al procedimiento general de investigar cuantitativamente empleando un cuestionario.

Puede parecer lo mismo pero no lo es. Si un investigador quiere complementar un estudio social o de opinión pública con datos cualitativos, y tiene un proyecto desarrollado con hipótesis definidas y otros datos ya obtenidos, en ese caso si decide realizar una “encuesta” está meramente utilizando un registro de datos.

En ese sentido la encuesta puede ser considerada como un procedimiento técnico análogo a una cámara de fotos o un microscopio, salvando las distancias.

En cambio, si el investigador realiza otro estudio cuantitativo desde cero, y debe plantear variables, definir unidades de análisis, un diseño muestral, elaborar escalas para medir actitudes, determinar un error admisible, y un cuestionario, puede llamar encuesta a toda la investigación.

Manuel Luis Rodríguez U.

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La metodología de la investigación como herramienta académica y científica

La metodología de la investigación como disciplina emana desde la Epistemología e integra el conocimiento y la aplicación de diferentes métodos y técnicas provenientes desde distintas Ciencias.

La metodología sirve a las ciencias como el soporte conceptual y procedimental suficiente para asegurar la contrastabilidad, aplicabilidad, pertinencia y validez de los procesos de investigación científicos de manera de cumplir con las exigencias y protocolos que cada disciplina exige para considerar a cada producción como un hallazgo de carácter científico.

La Metodología sirve a la Ciencia como repertorio prescriptivo de las diferentes etapas y pasos formales que el investigador debe cumplir sucesivamente para procesar los datos obtenidos desde la realidad y alcanzar la verdad o el conocimiento, entendiendo siempre que los hallazgos científicos están caracterizados por la precariedad -es decir, por su carácter provisorio- y por la contrastabilidad con la realidad empírica a la que alude.

En el proceso de la investigación, la Metodología regula el uso adecuado y eficiente de las diferentes técnicas y procedimientos a fin de asegurar que se correspondan entre sí, los objetivos de la investigación, las preguntas y la hipótesis de investigación, las variables e indicadores que constituyen la hipótesis, con aquellas técnicas y estrategias de levantamiento de la información más adecuadas y pertinentes al objeto de investigación.

Manuel Luis Rodríguez U.

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Glosas a las “Reglas para la Dirección del Espíritu” de René Descartes

Descartes puede considerarse como uno de los fundadores de la Epistemología moderna, es decir, uno de los iniciadores de un proceso de racionalización de la búsqueda del conocimiento.  A partir del “Discurso del Método”, Descartes despliega en el siglo xvii una nueva tentativa de “combate intelectual” para dar por tierra con los prejuicios, dogmas y lugares comunes provenientes de la teología y en las “Regulae Ad Directionem Ingenii” fija algunas orientaciones del método que más tarde serían perfeccionadas en el “Discurso del Método”.

Seleccionamos aquí algunos párrafos de las Reglas, para ofrecer un análisis epistemológico aplicado a las necesidades modernas de la investigación. 

Y en verdad me parece asombroso que muchos investiguen con toda diligencia las costumbres de los hombres,las virtudes de las plantas, el movimiento de los astros, las transformaciones de los metales y otros objetos de estudio semejantes y, en cambio, casi nadie se preocupa del buen sentido, o sea, de esa universal sabiduría, cuando p0recisamente todas las otras cosas se deben apreciar no tanto por sí mismas cuanto porque en algo a ella contribuyen. (Regla Primera)

Podemos llegar al conocimiento de las cosas por dos caminos, a saber: por la experiencia o por la deducción. (Regla Segunda).

Entiendo por intuición…a una concepción del puro y atento espíritu tan fácil y tan distinta que no quede en absoluto duda alguna respecto de aquello que entendemos o, lo que es lo mismo, una concepción no dudosa de la mente pura y atenta, que nace de la sola luz de la razón y que, por ser mas simple, esmás cierta que la misma deducción. (Regla Tercera).

Manuel Luis Rodríguez U.

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Algunas tesis sobre la construcción del pensamiento crítico

I.- La crítica, como actividad teórica (intelectual) y como praxis, nace de la contradicción.

II.- La crítica nace de una contradicción real, es decir, de una oposición empíricamente existente en la realidad.

III.-  La crítica, como forma racional de la contradicción lógica, emana de una contradicción real.

IV.-  La crítica es un ejercicio de la razón.

V.- La crítica es una forma de razonamiento y en cuanto tal surge del cuestionamiento -más o menos radical- a una realidad problemática y contradictoria.

Manuel Luis Rodríguez U.